En Dúrcal, a unos tres kilómetros de su centro urbano se pueden visitar los famosos baños de Dúrcal, que ya eran conocidos desde la antigüedad por sus propiedades beneficiosas. Estos manantiales agrupan a dos nacimientos bien diferenciados: el baño grande o Vacamía, o el baño chico o baños de Urquizar.
Según cuenta la leyenda, los moros, que habitaban estas tierras, al verse asediados por las tropas cristianas, en uno de sus continuos forcejeos, decidieron esconder sus tesoros entre los que se encontraba una vaca hecha a tamaño real en oro, ojos con diamantes y cuernos de marfil. La escondieron muy cerca del baño grande o Vacamía, en la cueva de los riscos.
Los nacimientos de Vacamia y Urquizar están situados junto al río Dúrcal, aunque están separados entre sí. En esta parte del río afloran materiales mármoreos con interacciones esquistosas pertenecientes al complejo Alpujárride. Estos materiales permeables infiltran una gran cantidad de agua de lluvia hasta el acuífero denominado de las Albuñuelas, teniendo una extensión de 175 kilómetros cuadrados. Este enorme acuífero abarca terrenos desde Padul, Dúrcal, Albuñuelas,Escúzar y Agrón.
El acuífero de las Albuñuelas drena a través de numerosos manantiales. La fractura por el encajonamiento producida por el río Dúrcal ha facilitado el afloramiento de estos manantiales.

